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Más allá de Tu Realidad existen Otras... Aquéllas que tus ojos no ven pero están ahí... El Enigma de lo Oculto de "La Otra Realid@d"...Ven con nosotros y descubre otras realidades,,,




sábado, 25 de diciembre de 2010

Mis enigmas favoritos* El legado de Maria Magdalena

jueves, 25 de noviembre de 2010

EL PECADO, LA CULPA Y EL KARMA*




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Parece que
una perturbación, tensión o sufrimiento ocurre cuando
ante un hecho, le agregamos un pensamiento relacionado
a ese hecho. y si ante un hecho, no le agregamos un
pensamiento; entonces, podemos observarlo simplemente,
con serenidad y en ocasiones con gozo.

También parece como si tenemos la opción de creer
en nuestros pensamientos o en creer lo que es verdadero
para nosotros. .

Podemos aprender a considerar al sufrimiento, a cualquier
molestia, como un sonido de alarma que nos indica que
estamos apegados a un pensamiento.

Esa alarma nos puede llevar a usar procesos que
y posteriormente
concluir que el sufrimiento es evitable y no aceptar
la creencia que el sufrimiento es una parte inevitable
de la vida.



Nuestra civilización cristiana lleva padeciendo el síndrome del mártir desde sus orígenes. Ya el antiguo testamento nos cuenta como metimos la pata y nos ganamos la expulsión del paraíso en el que vivíamos. Este mito lleva amargando la vida de gran parte de la Humanidad desde hace miles de años, los golpes de pecho y la culpa no nos han aplastado totalmente porque por suerte siempre existieron los hombres de poca fe. La creencia de que somos terribles pecadores se afianzó todavía más con la muerte de Cristo. Somos tan perversos que fuimos capaces de torturar y de matar al hijo de dios. Miles de templos nos han recordado durante siglos ―y nos lo continúan recordando― el dramático final de nuestro favorito mediador estrella; la tétrica imagen de Cristo clavado en la cruz de los altares de nuestras iglesias nos muestra nuestra maldad, nuestro pecado y nuestra culpa, todo ello reforzado por el incumplimiento de unos mandamientos divinos prácticamente imposibles de cumplir.
La expiación siempre ha sido necesaria, y el martirio la forma más gloriosa de alcanzar el cielo. Casi todos nuestros santos fueron mártires. El santo o el profeta debían de tener vocación de martirio y esperar felizmente a que sus perseguidores les sometieran a tortura. Antiguamente no había otra forma de purgar definitivamente las culpas, todo místico debía de ser adicto al suplicio si quería alcanzar el éxito, sus males eran anheladas pruebas divinas, un honor que dios le hacía para ayudarle a alcanzar el cielo. Esta tradición masoquista asegura que sin sufrimiento no hay progreso espiritual. Tan profundamente es deseado el martirio que, a falta de crueles infieles martirizadores en la actualidad, hay fieles —elegidos por dios— que sufren el honor de padecer los estigmas de Cristo para no perder nuestra santa tradición masoquista; los fenómenos paranormales están al servicio de los impulsos psicológicos más ancestrales y profundos. La vida, pasión y muerte de Cristo, ha sido siempre fervientemente imitada por sus devotos, (pero parece ser que ninguno consiguió imitarle en su resurrección).
La vocación de martirio no es exclusiva del cristianismo, en muchas otras vías religiosas también se practica. La mortificación del cuerpo se considera en muchas ocasiones como camino imprescindible para alcanzar la virtud y purgar el pecado, se cree que el maltrato, el desprecio y el abandono de la carne y de todo lo material, es necesario para alcanzar el mundo espiritual.
Esta creencia es aterradora, y es capaz por sí sola de impedir el progreso del estado de bienestar de multitud de países subdesarrollados, afianzados en unas creencias que fomentan su status miserable. El hambre, la miseria, las enfermedades, y todo tipo de penalidades son castigo de dios, expiación de las culpas humanas, son algo inevitable ante lo cual sólo hay una postura virtuosa y digna de ser adoptada: sufrir con paciencia de santo, siguiendo el ejemplo del santo Job. Rebelarse contra el sufrimiento es un atrevimiento de impíos.
Pero estas creencias no fueron impuestas en sus principios por una capricho de las entidades religiosas, fueron y son la explicación más convincente que los hombres siempre se han dado a sus desgracias. El castigo divino y la expiación de culpas son las justificaciones asumidas por el pueblo llano a todos sus males. Una sociedad apesadumbrada se pregunta qué habré hecho yo para merecer esto, e inmediatamente vienen las respuestas espirituales del pecado o del mal karma. Cuando los individuos de una sociedad sufren cualquier tipo de mal, se convierten en terreno abonado para que germinen en ellos las semillas del miedo, y vislumbren todo tipo de sombras tenebrosas en los cielos.
Así que, por un lado, podemos observar como una creencia influye en la sociedad, y, por otro lado, observamos cómo el estado de bienestar o de malestar de una sociedad influye sobre las creencias. Esta influencia mutua es muy digna de ser tomada en consideración a la hora de estudiar los cambios sociales de un país o de un tipo de civilización.
Nuestras décadas de paz disfrutadas en Occidente, y el desarrollo tecnológico, han supuesto un cambio tan notable en el grado del bienestar en nuestro pueblo que inevitablemente las creencias espirituales se han visto afectadas. A pesar de que las tendencias más tradicionalistas permanecen manteniendo las antiguas creencias, la ausencia de grandes males en las vidas de la mayoría de los individuos está consiguiendo que los grandes patrones religiosos atormentadores estén perdiendo credibilidad. Están apareciendo en el seno de las sectas nuevos objetivos devocionales. Aunque los personajes divinos sean los mismos, la visión de éstos está cambiando considerablemente. Al mismo Jesucristo ya no se le representa en sus momentos trágicos de la crucifixión, aquello es un agua pasada hace dos mil años que muy poco tiene que ver con la gloria libre de todo sufrimiento que ahora ven en él sus más modernos seguidores. Los mediadores más modernistas, incluyendo a los gurús, son aquellos que predican una espiritualidad libre de culpa y de grandes castigos para el pecador.
Cierto es que los tradicionales sistemas religiosos todavía continúan vigentes, pero, si les prestamos atención, veremos que están sustentados por personas adictas al apesadumbramiento, enganchadas a alguna forma de sufrimiento personal, muchas de ellas padecieron en su juventud o infancia la tragedia de una guerra, dolor de un mal no olvidado que se mantiene vivo en su espiritualidad, estimulando la aparición del castigo divino, de la culpa o de la expiación dolorosa. Los países que dieron al olvido y al perdón los desastres bélicos que sufrieron, olvidan más fácilmente la ira divina, la culpa y el pecado.
En Occidente, las tendencias espirituales más modernas reducen considerablemente estos dolorosos conceptos, son elegidas por personas que no padecieron grandes tragedias sociales o personales en su vida o por aquellas que ya las olvidaron y las perdonaron. Se duda que para llegar a dios sea necesario sufrir grandes padecimientos o amenazas, y se emprenden caminos de búsqueda mucho más agradables y llevaderos, más en sintonía con el tipo de vida que disfruta el ciudadano medio. El aumento del estado del bienestar reduce el sufrimiento, y a su vez se reduce la sensación de castigo, que a su vez reduce la sensación de haber pecado, que a su vez reduce la sensación de culpa.
Los diferentes infiernos de las diversas realidades virtuales espirituales religiosas, con sus demonios incluidos, están perdiendo credibilidad. No cabe duda de que estas diabólicas creaciones virtuales son en parte reflejo de las infernales condiciones de vida en las que vivían nuestros antepasados.
A medida que los derechos humanos se vayan implantando en el mundo, los viejos sistemas religiosos atemorizantes irán perdiendo credibilidad. Cuando se reducen los padecimientos del pueblo, merman los temores circunstanciales donde enraízan los horrores de las religiones. La reducción de las injusticias sociales convierte a los creyentes en personas dignas de ser amadas por un dios con un amor verdadero, completo y sin fisuras, sin ira y sin dolorosos castigos. De ahí la importancia de la extensión por todo el mundo de los derechos humanos, su implantación mundial mermará la creencia en los temibles castigos divinos. Y nuevas formas de enfocar la culpa menos trágicas se asentarán en las culturas.
En Occidente ya hemos aceptado novedades importantes traídas de Oriente. La ley del Karma nos ha venido como anillo al dedo para empezar a ir suplantando el concepto de pecado. El concepto kármico, al ser semejante a una cuenta corriente celestial, merma la vieja sensación infernal del pecado. En esta especie de cartilla de ahorros, las obras buenas nos generan ingresos, mientras que las malas nos generan deudas; teniendo en cuenta que las deudas hay que pagarlas siempre, con obras buenas, claro está. Cuando oímos que ésta o aquella persona tiene mal karma, entendemos que su cuenta corriente esta en números rojos. Naturalmente, esta filosofía de pagar las culpas de nuestros pecados con obras buenas, durante las vidas que haga falta en este mundo, resulta mucho más atractiva que pagarlas mediante un abrasarse vivo eternamente en los infiernos. Sin embargo, no olvidemos que la ley del Karma continúa teniendo notables semejanzas con el castigo eterno, es una especie de ojo por ojo justiciero muy severo, en ocasiones las deudas pueden ser tan grandes que al creyente en la reencarnación se le exige un pago de vidas y vidas de sufrimiento en este mundo semejante al que se le exige por toda la eternidad en los infiernos al tradicional creyente pecador.
Pero, como esta nueva creencia encaja con nuestro actual concepto de la justicia y de pensamiento económico, está teniendo una buena aceptación en las modernas tendencias espirituales. Nos parece justo que alguien que ha cometido malas acciones pague con buenas acciones, y, si no lo hace así, que sufra en vida todo lo que él ha hecho sufrir. Aunque este juego de justicia puede ser eterno también, porque durante toda una vida es muy difícil que al mismo tiempo que hacemos buenas obras no hagamos daño a nada ni a nadie. Si nos tomamos muy en serio el juego del Karma podemos acabar como los miembros de esa secta hindú que van barriendo el terreno delante de ellos, cuando caminan para no pisar ningún insecto, y evitar así hacer un daño a un ser vivo que pudiera descompensar su cuenta corriente de buenas obras.
De todas formas, modernas tendencias afirman que el Karma es negociable, sólo es necesario ponerse en contacto con los banqueros espirituales y renegociar con ellos el préstamo. Lo malo es que los señores del Karma que financian nuestra deuda están en el cielo, dificultando la negociación por falta de comunicación, aunque sabemos que muchos creyentes superan muy a menudo las dificultades para comunicarse con el más allá.
Todo por rebajar nuestra sensación de culpa y el pago por ella. Incluso existen tendencias espirituales que van tan deprisa en su ansia por liberarse de la culpa que se la pasan de largo, ignorándola totalmente y proclamando la total inocencia del ser humano, haga lo que haga. Anuncian que el hombre está sumido en la total ignorancia y que por ello actúa como un niño de corta edad, sin auténtica conciencia de lo que hace, y por lo tanto no es culpable de sus actos, ni merece castigo alguno ni crear ninguna deuda Kármica. Quienes así piensan son los sibaritas de la espiritualidad, el suyo pretende ser un camino de rosas pero sin espinas.
Llegados a este punto del camino en nuestro paseo he de colocar una señal de peligro: El pecado, el infierno y el Karma han sido durante siglos muy duros castigos para los creyentes; pero, a su vez, han sido métodos correctores del comportamiento; sin ellos, probablemente nuestro pasado hubiese sido más caótico que como fue. Si con semejantes amenazas sobre quienes hacían el mal a su prójimo, hemos sido capaces de matarnos como lo hemos hecho a lo largo de las Historia, no quiero ni pensar que hubiera sucedido si esos duros castigos celestiales prometidos no hubiesen estado ahí.
Cierto es que hoy en día está empezando a no ser necesario en el mundo esta dura justicia divina, la comunidad internacional ya se esfuerza por castigar las violaciones de los derechos humanos.
Pero la ONU. no alcanza a castigar la sutil perversidad que se puede producir en las relaciones interpersonales. Una persona que consigue liberarse de la culpa, si no tiene una educación moral suficiente, puede convertirse en un perverso sin freno que, sin llegar a cometer delito denunciable, haga imposible la vida a las personas de su alrededor.
Por ello, cuando nos sintamos atraídos por una secta que nos promete liberarnos de la culpa, no olvidemos que la perversidad humana tiene infinidad de formas de manifestarse, y, aunque podemos acabar sintiendo la agradable sensación de nuestra inocencia original, también podemos ser víctimas de alguno de nuestros candorosos hermanitos sectarios que, en su inocencia y en su falta de conciencia de culpa, nos están haciendo la puñeta hasta límites insospechados, comportándose como un refinado sádico con nosotros.
Esto también han de tenerlo en cuenta quienes se relacionan directamente con personas pertenecientes a sectas que las ha liberado de la culpa. Ya sea en la familia o en cualquier otro grupo social, podemos encontrarnos con personas ―poco normales― que descaradamente nos estén amargando la vida mientras están cantando felizmente sus cánticos espirituales.
La anhelada inocencia original podremos disfrutarla cuando alcancemos los altos niveles espirituales en los que el amor nos invada de tal manera, a nosotros y a todos quienes nos rodean, que nos resulte imposible hacer daño a nadie; solamente en semejante estado de santidad la culpa no tendría razón de ser. Pero, mientras estemos en el camino, habremos de conformarnos con vivir en el virtuoso justo medio que nos corresponde.
Si en nuestro mundo ya no tenemos por qué padecer pesadas culpas por tradiciones religiosas o por hacer cosas inocentes, tampoco tenemos por qué comportarnos como inocentes cuando tengamos la culpa.






L.O.R.

LA TERAPIA DE VIDAS PASADAS*









Entre todas las nuevas formas de terapia que existen, hay una que es particularmente interesante, la terapia regresiva, terapia transpersonal, o terapia de vidas pasadas. Las terapias regresivas son formas de acceder al conocimiento subconsciente de vidas pasadas.


Antes de nacer somos plenamente conscientes de nuestras vidas anteriores, de lo que aprendimos y de lo que nos falta experimentar y aprender, y aunque al nacer olvidamos todo esto, antes de nacer nos sirve para elegir el país, la raza, la condición social, los padres y todo lo que necesitamos para seguir avanzando en nuestro camino espiritual.

La terapia regresiva trabaja con las situaciones de emergencia espiritual, es decir en aquellas situaciones en las cuales una persona comienza a sentirse disconforme con la vida que lleva. En ese caso se produce una situación de desequilibrio espiritual.
Cuando se realiza una regresión a vidas pasadas, el individuo es llevado a un estado modificado de consciencia desde el cual puede conectarse con su pasado.

La pregunta más simple que se le puede ocurrir a cualquiera que lee que existen cosas como un curso de regresiones o terapias regresivas es: ¿Para qué sirve conocer el pasado?
Y la respuesta es que mucho de lo que nos sucede hoy en día, muchos de los conflictos que no podemos resolver, tienen origen en vidas anteriores ,de nuestra necesidad de evolución espiritual.
Cada una de nuestras vidas es como una estancia en una escuela, donde tenemos la oportunidad de aprender y progresar, o donde debemos retornar si no aprendemos la lección.

Cuando existen ciertas situaciones que no somos capaces de sobrellevar, las mismas se presentan una y otra vez, hasta que podamos dar por aprendida la lección correspondiente. Y por esto, ya que mucho de lo que vivimos hoy es la repetición de situaciones ya vividas en encarnaciones anteriores, si conocemos dicha información, tenemos más posibilidades de resolver el tema en esta vida.

Por supuesto que mucha gente encara el tema de la reencarnación o las regresiones a vidas pasadas por mera curiosidad, pero en realidad, las terapias regresivas son una oportunidad para el crecimiento espiritual, para poder conocernos mejor y tener una vida mejor.

La terapia de regresión es en realidad una terapia que involucra el cuerpo físico denso, el cuerpo astral o cuerpo emocional, el cuerpo mental y el cuerpo espiritual, por lo cual es una forma holística de curación.

QUE SE SIENTE

Por medio de las regresiones a vidas pasadas, se puede volver a un momento en el tiempo anterior a nuestro nacimiento, como así también a recuerdos de nuestros primeros años de existencia, incluso recuerdos propios del momento de nuestra gestación.

Por lo antedicho las regresiones implican regresar o volver a experimentar acontecimientos ya vividos, casi como si estuvieran sucediendo ahora mismo.

Con la terapia de regresión partimos del aquí y ahora en busca de los recuerdos bloqueados que nos pueden ayudar a encontrar la respuesta y solución de los problemas presentes.

La primera vez que se realiza una terapia de regresión generalmente el sujeto termina preguntando o preguntándose a sí mismo: ¿Es esto real, o simplemente lo inventé todo?

La reiteración de las regresiones, suele traer más seguridad y aumenta la capacidad de relacionar lo experimentado con lo que se vive hoy en día con lo cual disminuyen los miedos y las obsesiones.

LO DESAGRADABLE

¡Por supuesto que no todo lo que nos ha pasado antes será agradable!

Pero lo único importante al enfrentarse con recuerdos desagradables de vidas pasadas, saber qué nos hace responsables por lo que sucederá con nuestra vida de ahora , pero aunque somos los que debemos aprender por los errores del pasado, en ninguna forma somos responsables por lo que hicimos antes.

La psicología toda gira sobre la idea de que el inconsciente conserva mucha información traumática que puede modificar y mejorar nuestra existencia, si encontramos la forma de traerla a la consciencia, y un curso de regresiones o una terapia regresiva, trabajan sobre el mismo supuesto.
LOS CONFLICTOS

¿Una terapia de regresiones nos permitiría tener una vida sin conflictos?

La vida sin conflictos no existe, los problemas surgen cada día y a cada momento y son inevitables.

Por eso la idea no es realizar regresiones a vidas pasadas como una forma de vivir sin problemas, sino que la terapia regresiva nos puede ayudar a veces a solucionar problemas, y a veces a convivir con problemas sin amargarnos la existencia por ello.

Cuando una persona está relajada y disfrutando, no se cuestiona ni se pregunta porqué es que se encuentra en dicha situación, solo lo hacemos cuando estamos tristes, deprimidos, frustrados, doloridos, apesadumbrados, etc.

Solo cuando sufrimos nos cuestionamos y nos preguntamos "¿porqué me sucede esto a mi?" y en el momento en que aparece dicha pregunta es cuando surge nuestra posibilidad de aprendizaje y crecimiento espiritual.

COMO INFLUYE EL PASADO EN EL PRESENTE

La vida que vivimos en el presente es la consecuencia de lo que hicimos en el pasado, mientras que en el presente vamos sembrando las semillas de lo que nos sucederá en el futuro.

Muchos de los conflictos vividos en vidas previas, se manifiestan nuevamente en el presente como fobias y miedos de todo tipo, enfermedades, adicciones, depresiones, ansiedad, desórdenes alimenticios, problemas para conseguir pareja, y todo tipo de conflictos emocionales y familiares.

La terapia de regresión al ampliar nuestra capacidad de comprender el presente en base a los sucesos del pasado, baja el nivel de culpa y ansiedad.

EL PORQUE DE LA TERAPIA DE VIDAS PASADAS

No es necesario cuestionarse demasiado sobre el porqué hemos de practicar una regresión a vidas pasadas, ya he comentado antes que puede ser simplemente por curiosidad.

Quien se siente bloqueado o sobrepasado por los problemas cotidianos, puede sacar buen provecho de una terapia regresiva.

Quienes desean saber más sobre sí mismos, sobre lo que han experimentado en el pasado y la razón por la cual en el presente están pasando por lo que están pasando, una terapia de vidas pasadas o una serie de regresiones a vidas pasadas, pueden ser altamente ilustrativas.
LOS RIESGOS Y LOS MIEDOS

Muchas personas temen realizar una regresión a vidas pasadas porque tienen ideas equivocadas respecto de lo que les puede suceder durante una sesión, y por esto es conveniente resaltar algunos puntos.
El sujeto de una regresión a vidas pasadas, nunca pierde su consciencia, sabe donde está y con quién está hablando, aunque al mismo tiempo está viviendo situaciones de encarnaciones previas

Al mismo tiempo que se escucha la voz de quien nos guía en una regresión, se escuchan los sonidos de la vida cotidiana

El sujeto se encuentra en estado Alfa, un estado modificado de consciencia, que se produce como consecuencia de la relajación y dentro de su mente puede ver imágenes como si estuviera soñando o imaginar cosas tal como lo hace todos los días.

Dependiendo de lo que se revive, se pueden sentir emociones, pero no se sufre, o por lo menos no más de lo que se sufre cuando se va al cine a ver un drama, ya que la persona sabe que lo que está reviviendo en realidad no lo está viviendo él ahora. Sabe que está relacionado con la historia pero lo vive como un espectador. Por otra parte las emociones que las regresiones generan son siempre sanadoras.

No se utilizan los niveles profundos de la hipnosis, ya que para que el trabajo resulte realmente positivo, el paciente debe estar consciente

Una regresión a vidas pasadas se realiza por medio de una relajación con visualizaciones guiadas

Se puede utilizar sonido Alfa o música relajante, pero no se requiere ninguna otra cosa para acondicionar el ambiente

La persona puede decidir terminar con el ejercicio en cualquier momento

El terapeuta guía a la persona a través de sus recuerdos para que el sujeto sea quien halle las respuestas y la sanación que busca

No todas las sesiones son igualmente reveladoras, pero sirven como base para sesiones futuras de las cuales obtendremos más comprensión.

LAS REENCARNACIONES

Nadie sabe cada cuanto tiempo se regresa a esta vida, esto es diferente para cada uno y tiene que ver con el camino y la evolución espiritual de cada uno.

El camino espiritual es un camino grupal, realizamos nuestra evolución espiritual acompañados de una serie de almas que evolucionan junto con nosotros y entre las cuales existen deudas y afinidades especiales.

A veces uno viene como hijo de otra persona, y en la vida siguiente puede regresar como padre o como pareja o amigo, con el mismo sexo o con sexo diferente, pero de alguna forma la relación se perpetúa en el tiempo dándonos una y otra vez la oportunidad de aprender y evolucionar.

Y esto es así porque el amor no conoce la barrera de la muerte, cuando se ama a alguien se lo vuelve a encontrar una y otra vez en esta vida y en las siguientes, en este plano físico denso y en los planos superiores.

LA TERAPIA REGRESIVA

La herramienta con la cual se realizan las regresiones a vidas pasadas, es la relajación.

La relajación permite ingresar en un estado de frecuencia cerebral que es especialmente idóneo para la libre asociación del inconsciente.

De esta forma, buceando en el inconsciente, se puede llegar a descubrir los episodios traumáticos no resueltos, que producen tensiones físicas y patologías de vida en vida.

Y la palabra regresión quiere decir textualmente regresar, claro que no necesariamente implica regresar a una vida pasada, puede tratarse simplemente de regresar a una experiencia en los primeros años de nuestra vida, a una experiencia intrauterina o a algo mucho más reciente en el tiempo. Nuestro subconsciente es en realidad quien decide qué es lo que necesitamos recordar para sanar.

Las terapias de regresiones abarcan al ser humano como un todo, es decir que se trata de un abordaje holístico (que considera al cuerpo físico, el cuerpo emocional, la mente y el alma) por lo cual se puede inscribir en el marco de la Psicología Transpersonal, pero no dentro de las religiones o sistemas de creencias dogmáticas.

Y como no se trata de una religión, el paciente la puede practicar sean cuales sean sus creencias espirituales.

Algunas personas logran sus beneficios con solo un par de sesiones, pero generalmente se necesita toda una serie de regresiones a vidas pasadas para lograr resultados. De todas formas, probablemente esta sea una de las técnicas con las cuales se logran resultados más rápida y efectivamente.

QUE SE VE EN UNA REGRESION

No existe una respuesta que sirva para todo el mundo, ya que las experiencias de regresión son sumamente variadas, pero podemos decir que las experiencias más frecuentes implican:

tomar contacto con guías espirituales

recordar vidas pasadas

recordar cosas sucedidas en los primeros años de esta vida

recordar cosas que sucedieron mientras nos estaban gestando, como por ejemplo qué era lo que pensaban nuestros padres de nuestra llegada al mundo

tomar contacto con personas fallecidas

recibir sanaciones

ver nuestros cuerpos desde afuera

revivir muertes pasadas y de esta forma perderle el temor a la muerte

despedirnos de personas fallecidas con las cuales nos quedaron cosas pendientes

CONTRAINDICACIONES

En realidad no existen conclusiones universalmente aceptadas sobre quienes deben y quienes no deben someterse a un curso de regresiones o practicar las terapias regresivas, pero el sentido común indica que deberían evitarse para:

Los niños pequeños

Los menores que no realizan los ejercicios acompañados de sus padres

Los sicóticos y otros estados mentales alterados

Los que tienen problemas cardiovasculares

Los epilépticos


¿LOS RECUERDOS SON REALES?

Hay muchos que afirman que los recuerdos de las terapias regresivas no son más que fantasías guiadas por los terapeutas, y que en realidad se recuerdan cosas que nunca se hicieron.

A mediados de los años ochenta en los Estados Unidos se generó una gran polémica cuando una oleada de personas comenzó a recuperar recuerdos de abusos sexuales infantiles a manos de sus padres.

Los abogados se encargaron de realizar negocios con esto, pero muchos honrados padres acusados de perversiones se agruparon y denunciaron que toda esa información era solo basura creada en la mente de los pacientes por los propios terapeutas. Es decir que se estaban recordando como reales, cosas que nunca habían ocurrido.

No caben dudas acerca de que la mente tiene una increíble capacidad para retener información a lo largo del tiempo, y que dicha información no se ve afectada por la muerte de las personas, puesto que la mente no se encuentra alojada en el cerebro ni pertenece al cuerpo físico, sino que se trata de un cuerpo con identidad propia que se encuentra en un nivel superior de existencia y que se denomina Manas.

Pero también es cierto que terapeutas incompetentes, dogmáticos o hiperideologizados, pueden guiar la creación de escenarios completos que nuca existieron.

Como consecuencia de esto hoy son legiones de personas las que creen recordar violaciones, actos de canibalismo, satanismo etc., sin que exista ninguna clase de evidencias de que eso se trate de verdades, y tratándose en todos los casos de cosas supuestamente realizadas EN ESTA VIDA y no en vidas pasadas.

En realidad toda terapia se apoya en dos creencias fundamentales

el paciente debe creer que el terapeuta elegido puede ayudarlo

el terapeuta debe creer que se encuentra en condiciones de ayudar a su paciente

Estas dos creencias son en realidad más importantes que la información que surge en las regresiones a vidas pasadas.

En lo que respecta a los recuerdos inducidos por terapeutas incompetentes o inescrupulosos, la Asociación Española de Técnicas Regresivas llamada Anatheoresis ha dicho que "las técnicas regresivas están sin duda entre las terapias más útiles en el tratamiento de personas con conflictos psicológicos y/o orgánicos" pero que para que dichos beneficios puedan manifestarse, los terapeutas deben cuidarse de no inculcar creencia alguna en los pacientes, y no realizar los ejercicios con personas inconscientes.

Muchos investigadores creen que en realidad más que con encarnaciones pasadas nos conectamos con recuerdos presentes en el inconsciente colectivo, otros creen que en toda sesión de regresión nos podemos encontrar con un porcentaje de recuerdos reales mezclado con otro porcentaje de fantasía, pero en realidad lo que importa no es si los recuerdos son reales o fantasías, sino que nuestro inconsciente por medio de dichas vivencias se expresa de forma tal que de las sesiones se derivan los efectos sanadores conocidos.

Tampoco es importante con cuál vida se conecta el paciente, y en términos generales no es posible elegir conscientemente con cuál vida queremos conectarnos. Nuevamente será nuestra mente interna la que nos guiará sabiamente a los recuerdos o fantasías que necesitamos para nuestro crecimiento espiritual y desbloqueo emocional.

En conclusión las terapias regresivas no deben abordarse como un mero entretenimiento que se puede realizar de cualquier forma, sino que deben abordarse seriamente como un medio de mejoramiento personal y crecimiento espiritual.


L.O.R.

Antropologia y Psiquiatria*Mis enigmas favoritos



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L.O.R.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Ley Causa efecto*A1







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L.O.R.

Chakras* Mis enigmas favoritos





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L.O.R.

La Ouja* Mis enigmas favoritos









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L.O.R.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Experiencias cercanas a la muerte* Mis enigmas favoritos

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L.O.R.